General Maximiliano Hernández Martínez

Presidente de El Salvador:

Gobernó como Vice Presidente:

4 Diciembre de 1931 al 28 de Agosto 1934

Como Presidente de la República:

1 de marzo 1935 al 1 de marzo 1939

Presidente de la República:

1 marzo de 1939 al 9 de mayo de 1944

(SALVADOREÑO)

El general Maximiliano Hernandez Martínez, nació en San Matías, departamento de la Libertad el 21 de octubre de 1882 y murió asesinado en Jamastrán, Honduras, el 15 de mayo de 1966.

Fueron sus padres: Don Raymundo hernández y doña Petronila Martínez, contrajo matrimonio con doña concepción Monteagudo.

Fueron sus hijos: Alberto, Carmen, Esperanza, Marina, Eduardo, Rosa, Gloria y Maximiliano.

Realizó sus estudios en San Salvador y luego de haber obtenido el titulo de Bachiller, con la ayuda de su tio, Ing. Guadalupe Martínez, ingreso en la Escuela Politecnica de Guatemala, en donde obtuvo de forma brillante el grado de Sub Teniente y regresó a El Salvador cuando era Presidente de la República el general Tomás regalado, a su regreso estudio en la Facultad de Jurisprudencia y ciencias Sociales en la Universidad Nacional, más no termino esa carrera, por dedicarse de lleno a la de las armas donde conquisto los siguientes ascensos:

Teniente efectivo, el 17 de Noviembre de 1903; Capitán, al 23 de Agosto de 1906; Capitán Mayor, en el mismo año de 1906 (guerra con Guatemala, donde peleó el General Martínez a las órdenes del General Tomás regalado); Teniente Coronel el 6 de mayo de 1909; Coronel el 15 de Junio de 1914 y General de Brigada, el 27 de junio de 1919.

Sirvió el General Martínez numerosos puestos de importancia dentro del Ejército y en marzo 1ero de 1931, el Partido Laborista lo elevó como Vice Presidente de la Republica en las elecciones efectuadas en el mismo año.

Condecoraciones:

El general Maximiliano hernández fué condecorado: Orden del Quetzal;

Condecoración: Orden de Lung Kuang y la de Chukuo.

Fué nominado Benefactor de la Patria

El 2 de Diciembre de 1931, el Presidente de la Republica, Ing. arturo Araujo, fué depuesto por un golpe de estado y el Director Militar que habia asumido el Mando Supremo, entregó la Primera Magistratura al Vice Presidente y Ministro de Guerra, Marina y Aviación, General Maximiliano Hernández Martínez.

Pro Patria era el nombre del Partido Oficial creado por el General Hernández Martínez para apoyar su política de mano fuerte y de dictadura. Porque ese Gobernante fue un tirano férreo, que no admitía oposición de ninguna clase.

Sin embargo hizo cosas buenas, organizó la banca (creando en entre 1934 y 1939 los bancos Central e Hipotecario) creó instituciones de crédito para el campesino (Federación de Cajas de Crédito Rural), empezó la construcción de casas baratas para obreros, puso en orden la tesorería nacional, impulsó medidas económicas que dieron alivio a los productores de café (Compañía Salvadoreña del Café), caña de azúcar y algodón. Inicia la construcción de la Carretera Panamericana (30 de junio de 1932) unos 300 kilómetros que atravesarían el país. Además otorga una moratoria para pequeños y medianos propietarios no fueran embargados por los bancos.

Martínez pocas veces retrocede ante los reclamos de enemigos y colaboradores, por muy razonables que éstos sean. Su conducta cuesta a El Salvador varios asesinatos políticos y dos baños de sangre, la insurrección campesina de 1932 (liderada por Agustín Farabundo Martí al cual rinde homenaje con su nombre y filosofía el FMLN) y el levantamiento militar del 4 de abril de 1944.

1935 año de elecciones y Martínez no tiene en mente dejar la Presidencia. El astuto mandatario arregló con anticipación la farsa eleccionaria que le dio la Presidencia definitiva en dicho año.

El derrocador de Araujo se retiró seis meses antes de la Presidencia (finales de 1934) y quedó "simplemente" como Ministro de Guerra, deposita la Presidencia en el General Andrés Ignacio Menéndez. Martínez participa sin competencia en las elecciones de 1935, el único partido existente era el suyo, Pro-Patria. El 1° de marzo de ese año recibe la investidura de presidente en el recién inaugurado Estadio Nacional de la Flor Blanca, este período duarará hasta 1944.

El 2 de abril de 1944 (Domingo de Ramos) a las 3:00 p.m., un traqueteo de ametralladora rompe calma en San Salvador, mientras tres aviones de la Fuerza Aérea vuelan bajo sobre los cuarteles de Policía y Guardia Nacional. Los Militares sublevados eran comandados por Adolfo Marroquín y Tito Calvo, tomando los cuarteles de Infantería, Sexto Regimiento de Ametralladoras, base Aérea de Ilopango y El Quinto de Infantería en Santa Ana. Martínez viaja junto a su motorista en una camioneta de alquiler, desde La Libertad a El Zapote (contiguo a ex-Casa Presidencial, San Jacinto).

Las escaramuzas se prolongan por dos días en los cuales, poco a poco los rebeldes, pierden terreno. Los rebeldes envian tropas desde Santa Ana, pero percatándose de la inminencia de la derrota, deciden regresar. A mitad del camino en San Andrés les espera una emboscada martinista, que aniquila a los insurgentes. El 4 de abril finaliza el levantamiento con la rendición de Marroquín en su cuartel y el arresto de Calvo (quien solicitó de última hora, asilo en la Embajada de E.U. y le fue negada). Una vez controlada la revuelta, Martínez fusila a los militares rebeldes y mediante juicios arreglados manda al paredón a cuanto opositor encuentre.

El 2 de mayo en la madrugada, tres civiles rebeldes recorren la capital en busca de los maquinistas de los ferrocarriles, para impedir que los trenes salgan de San Salvador. De los tres sólo uno sale, éste es el comienzo de la huelga de brazos caidos, todos los de la vida nacional se unen. La presión nacional e internacional es grande, es entonces por eso que el 9 de mayo de 1944, a las nueve de la noche, mediante un comunicado radial Martínez anuncia que ha depositado la presidencia en su primer designado el General Andrés Ignacio Menéndez. Terminando su período con las siguientes frases: "Yo no creo en la historia, por que la historia la escriben los hombres apasionados. Y mi conciencia me dice que he cumplido con mi deber". Una huelga pacífica logra lo que las armas no pueden: derrocar al dictador.

Durante los 13 años que Maximiliano Hernández Martínez ocupa el poder no hay una tan sola señal de democracia en el país, a la vez que es el padre benefactor del país es su verdugo más implacable. Murió el 15 de mayo de 1966 asesinado en Jamastrán, Honduras.